La fe del empleado público
Para despedirme es este buen curso, os voy a comentar varías
acciones como empleado público que se me vienen a la cabeza, y que serían
beneficiosas para todos los ciudadanos, ya que no debemos olvidar que estamos
donde estamos para servir a todos los habitantes de nuestro país.
- Como primera medida, voy a perfeccionar mi inglés para poder atender adecuadamente a personas que no dominen tanto el español, y aunque no es nuestra obligación como empleados públicos atender en otro idioma, me comprometo a intentar ayudar en ese aspecto a cualquier persona que lo necesite. Personalmente, no tengo atención al público, pero se que en un futuro si podría tenerla y con ella podría evitar la discriminación lingüística que en ciertos casos genera estas situaciones.
- Otra de las medidas que podríamos tomar para evitar la discriminación por discapacidad auditiva, sería la de que, en cada ciudad, al menos uno de los empleados públicos conociese el lenguaje de signos, para poder ofrecer una idónea atención a las personas con discapacidad auditiva.
- Por último, aprovechando el puesto que ocupo en
el INSS y viendo la situación actual que vivimos respecto a la deficiente atención
presencial que podemos ofrecer a las personas, por la gran falta de personal
con la que nos encontramos, veo necesario que se les dé un trato preferente a las
personas mayores que no tienen conocimientos informáticos, y no pueden realizar
sus trámites vía telemática. Esta situación genera una clara discriminación
hacia los mayores, llamada edadismo.

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